Trabajar para emprendedores

Cuando empecé a trabajar con Ara y Jorge, la idea que tenía de cómo sería un trabajo cambió. Creo que esto se debe en gran medida a que la mayoría de personas enfocadas en el rubro de los negocios, como es mi caso, cuando se imaginan trabajando suelen pensar en una multinacional o una gran empresa que cuenta con un horario de oficina estricto, obligaciones que llegan a uno en una pila de papeles, un jefe serio al que temes, entre otros. Muy rara vez estas personas tienen en mente  trabajar en un emprendimiento con mil características propias que lo diferencian de un trabajo tradicional.

Ahora sé que trabajar también puede incluir reír, bromear (apropiadamente), trabajar en cafés y tratar de comer algo rico siempre (sobretodo chocolate) para que el trabajo sea más efectivo. Pero también incluye sentir que, a pesar de que solo tengas 20 años, puedes y eres capaz de tomar decisiones cruciales para la empresa y decir tu opinión sin miedo a equivocarte o a que tu temido jefe te llame la atención porque, como dice Jorge, es inevitable fallar alguna vez, pero lo que debemos de hacer es sacar lo mejor de esa equivocación y siempre aprender de ella.

Por otro lado, una de las cosas que en casi un año de trabajo me he percatado es lo rápido que un emprendimiento puede evolucionar. Esto hace que uno mismo y sobretodo las ideas que uno tiene sobre la empresa tienen también que cambiar con ella. Y, a pesar de que esos cambios requieren algunas veces abandonar proyectos a los cuales les has dedicado tanto tiempo como esfuerzo, creo que todo cambio es para bien así que finalmente comparto la felicidad de la empresa de continuar creciendo y de esa manera poder terminar de transformar y definir el camino indicado del emprendimiento, pero nunca dejando de lado la esencia propia, el alma de la empresa.

Por último, Ara y Jorge no terminan siendo mis jefes o superiores, terminan siendo mis compañeros de trabajo y mis amigos. Creo que varios pueden pensar que esto en el largo plazo resulta perjudicial para la empresa, que no es el ideal de relación entre trabajadores (especialmente entre superiores y subordinados) y hasta que es algo antiético, pero me he dado cuenta que en realidad termina siendo positivo no solo para la empresa, sino que para mí de igual manera. Sin importar nuestras diferencias, el que hayamos congeniado tan bien hace posible que no me parezca pesado ir a trabajar y pueda completar mis pendientes con todas las ganas del mundo porque sé que me voy a divertir y no podría pedir mejor tipo de trabajo que ese. Nuestra amistad finalmente termina siendo algo muy especial y sé que podría contar con ellos tanto afuera como dentro de esta linda y pequeña organización que juntos hemos podido formar. Gracias Ara y George por hacer de mi primer trabajo el mejor de todos.

 

Redactora 11:11

Mafe Elera (@mafelerat): Estudiante de Negocios, ama la comida y trabaja con emprendedores.

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