Normalmente se le escriben cartas a tu “yo del pasado” con todos los consejos que te dirías, ya que ahora llevas más años encima y más experiencias. Pero como yo soy una de las personas más contreras de esta vida, cuando tenía 19 años decidí hacer todo al revés y escribir una carta hacia el futuro. Era para los hijos que algún día tendría y aunque aún no los tengo, me alegró leer esto hoy y saber que en esencia, sigo siendo bastante igual.

Hola! Soy la Arantxa de 19 años. Probablemente hoy día (si es que el mundo no se acabó) diga que en el 2012 no había vivido aún nada. Pero déjame decirte que para variar difiero conmigo misma. Sí, es muy probable que aún me falten demasiadas cosas por vivir, pero hay cosas que se aprenden solo a esta edad y puede ser que después no las entienda. No me culpes, los raros también nos volvemos adultos.

1) DESCUBRE QUÉ QUIERES. Ten sueños, ten metas. Esto es lo más importante, es lo que te hará despertarte de la cama todos los días. No importa si piensas que tu sueño es muy chiquito o muy grande. Si es importante para ti, entonces vale la pena luchar por él. Lucha contra todos, contra mí si es necesario. Pero ten buenos argumentos. Argumentos que sean capaces, sobre todo, de convencerte a ti mismo cuando quieras desistir de él.

2) CON EL TIEMPO APRENDERÁS QUE NO ES BONITO QUEDARSE CON LA SENSACIÓN DE “QUÉ HUBIERA PASADO SI…” EN LA CABEZA. Así que hazlo. Inténtalo, aunque de miedo, aunque parezca tonto seguir tratando. Pero también aprende que hay un límite para intentarlo y que retirarse cuando ya lo has hecho, no es rendirse, es darte cuenta de que por ahí no es el camino.

3) RÍETE, RÍETE MUCHO. Ríete de ti mismo. Ríete cuando parezca que no hay ningún motivo para hacerlo. Y si no puedes, llámame; yo me río de todo.

4) SE HONESTO CONTIGO MISMO Y CON LOS DEMÁS. En este mundo en el que es más fácil tener una careta puesta y fingir apariencias, ser verdaderamente honesto es la tarea difícil. Sélo y rodéate de personas que sean igual. Solo cuando descubras que alguien que tú creías que era honesto contigo en verdad no lo es, te darás cuenta del valor de la honestidad. No esperes que esto te pase para empezar a serlo tú.

5) ENCONTRAR QUIÉN ERES ES DIFÍCIL. Si eres como yo, es algo que te atormentará la cabeza por mucho tiempo. Pero una de las formas más fáciles de descubrir quién eres es pensar en los momentos en los que sonríes por impulso, sin darte cuenta. Esos momentos en los que no puedes parar de hacerlo. ¿Qué estabas haciendo? Pues hazlo más seguido, ahí está tu respuesta.

6) QUÉ COSA ES UN LOGRO Y QUÉ COSA ES UN FRACASO, SOLO DEPENDE DE TI. No de lo que los demás consideren como tal.

7) ESCÚCHATE y encuentra una manera de expresar lo que está en tu cabeza.

8) SÉ HUMILDE. Y serlo no es más que darte cuenta que nada te da el derecho de tratar a alguien como si fuera menos. NADA. Todas las personas valen, valen un montón y absolutamente todos te pueden enseñar algo, hasta la persona que menos piensas.

9) CRECER NO ES DEJAR DE SER NIÑO. Crecer significa adquirir nuevas responsabilidades, pisar tierra y abrir los ojos a realidades que antes desconocías. Pero eso no significa que no puedes hacer tonterías o “niñerías”. Para mí madurar es saber diferenciar cómo debes comportarte en los diferentes escenarios de la vida. No leer el periódico y tomar café todas las mañanas.

10) RECUERDA QUE AL IGUAL QUE TÚ, TODOS ESTÁN PASANDO POR ALGUNA CLASE DE PROBLEMA y que de la misma manera que hay días en los que tú no puedes dejar de pensar en ti mismo y tratar mal a los demás sin querer, ellos también. Sé un poquito más amable de lo que consideras que debes ser con los que te rodean, hasta con los extraños. Una sonrisa o un “ten un buen día” tal vez no marquen la diferencia en tu día, pero sí lo hagan en el de la otra persona. No sabes lo bonito que se siente ser el motivo por el que alguien ya no está de mal humor. Inténtalo. Verás lo adictivo que es.

11) CAERTE ES NORMAL, DE ESO APRENDES. Los errores que duelen son los que te enseñan. Los que te cambian y está bien cambiar si consideras que así eres una mejor persona. Pero nunca dejes que el mundo se robe tu sonrisa. Nunca dejes que las caídas te vuelvan un amargado. Nunca dejes que las decepciones te conviertan en alguien que no es feliz. Equivócate. Equivócate mucho. Escucha los errores de los demás. Pregúntame cuáles fueron los míos y si consideras que no entiendes la lección de esa manera, entonces vuélvelos a cometer tú también.

Sé feliz. Así de simple. Así de complicado. 

 

Redactora 11:11

Arantxa (@onceonceblog): Creadora de Once Once, soñadora y emprendedora a tiempo completo.

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