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Ser emprendedor es difícil pero divertido. También, es un acto de rebeldía, pero vamos por partes. El camino para ser emprendedor está lleno de trabas, primero, las emocionales, aquellas de preguntas recurrentes y tímidas en la cabeza: ¿podré hacerlo? ¿qué dirán si…? Claro, es más sencillo decir que uno quiere ser un ejecutivo de un banco a que quiere crear una marca de zapatos. Quizá para algunos este proceso no haya resultado pesado, sin embargo, para muchos otros, incluyéndome, que hemos crecido en un ambiente en el que se minimizan los riesgos y se aseguran los éxitos del salario fijo, esta turbulencia emocional es común. Es por esto que, de una u otra forma, ser emprendedor es rebelarse a los parámetros del resto, aquellos que en el proceso de crecer, cuando preguntan qué quieres ser de grande esperan de respuesta una profesión concreta. De la misma manera que escribir ficciones es un acto de rebeldía a lo establecido para crear realidades alternas, emprender es rebelarse a los caminos que una sociedad o ciertas ideas imponen, para crear un estilo de vida paralelo. Ahora, luego de pasar aquella primera traba, nos damos cuenta de la segunda: queremos algo, sabemos algo, pero no podemos hacer todo porque no sabemos todo. Este es, en realidad, el momento de la verdad, en el que se diferencian a los emprendedores de boca de los emprendedores con alma. Los primeros son aquellos que dicen que quieren hacer muchas cosas pero que al final, dejan que los años pasen y aquellos sueños sólo sirvan para contarlo a sus nietos en alguna sobremesa. Los segundos, en cambio, son aquellos que por más que alguna vez hayan querido mandar a la mierda todo, continuaron leyendo, preparándose, estudiando, conversando mucho con otros y aprendiendo de ellos, insistiendo y siendo tercos porque no ven mejor manera de vivir la vida que a través del esfuerzo y el sacrificio de su emprendimiento.

Una vez que uno ha soltado las amarras emocionales y decidido rebelarse para tomar su vida y sus ideas con las manos y las tripas, viene la parte divertida, en la que aún con el poco sueño y todos los problemas que una marca pueda tener, nos sentimos más vivos. En mi experiencia, debo decir que aquellos momentos que nos generaron más problemas, fueron los mismos que al finalizar, nos dieron más satisfacción y nos permitieron disfrutar el proceso. Steve Jobs dijo, en una conferencia en Stanford, que los puntos no se pueden conectar mirando hacia delante, sino que la única manera de encontrarle sentido a las cosas es mirando en retrospectiva. Lo mismo sucede con esto: los problemas del ahora, las peleas, las cagadas que de cuando en cuando nos metemos o las angustias por saber si llegaremos a fin de mes, se convertirán en el mejor material de risas para aquellos que persistieron.

Ser #EmprendedorConAlma es un lanzarse a un camino divertido, con trabas, pero divertido.

 

Redactor 11:12

Amador Jorge Villanueva (@tambienamador) – Escritor y educador. Trabaja en educación por convicción y socio de Once Once por diversión.

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