Cada vez que conozco a alguien, me pregunto si marcará de cierta manera mi vida. Si será parte de mis lecciones, de mi camino y si en el futuro intentaré recordar las primeras palabras que nos dimos. Y es que es realmente mágico retroceder a cuando conociste a una persona y darte cuenta de que en ese momento no tenías idea de lo importante que sería en tu historia.

Esta semana se me dio por escribir de esos primeros encuentros. Pero sobre todo, de esas primeras señales que hacen que te enamores. No me refiero solo al enamoramiento romántico, sino a ese sentimiento que nace cuando conoces a alguien repleto de luz, que te contagia esas ganas de amar la vida un poquito más.

Auténticos, esos que van siendo ellos mismos aunque les haga ganarse un par de malos ratos. Que hablan de sus sueños, pero no para presumirlos, sino para animarte a creer en los tuyos. Esos que cometen errores, se deprimen y son completamente humanos, pero que tienen una fuerza sobre natural para estar de pie y sonriendo cada vez que alguien los necesita.

Personas alborotadas y con carácter, uno que les hace defender con pasión todo en lo que creen realmente. Tercas, que prefieren ir descalzo y de vez en cuando, asfixiar con sus abrazos. Que se ríen mucho, que comparten lo que sienten aunque eso signifique terminar con lágrimas en los ojos. Que no van buscando culpables, sino soluciones. Que creen en vestir su energía lo mejor que pueden todos los días. Que recomiendan libros, que comparten lo que aman. Que enseñan y convierten sus heridas en grandes historias con valiosos consejos.

Tengo un “gracias” atragantado hacia alguno de esos que una vez conocí. Un gracias que decidió camuflarse tras una molestia falsa, en los momentos que tuve miedo de perderlos. Un gracias honesto, por haber sido parte de esta historia que se está enrumbando bastante bien. Tengo un gracias que no dije, junto a muchas menciones que no se enteraron, en las que los nombro como los causantes de mucho de lo bonito que ahora soy capaz de transmitir. Un gracias por todo lo vivido y esos consejos que me gustaría seguir escuchando. Tengo un gracias por estar, por seguir, por haber sido, por el tiempo que queda o por el corto periodo que acabó y jamás será suficiente.

Pero sobre todo, tengo ganas de seguir conociendo a más de estas personas que no tienen idea lo mágicas que son y aprender a no callarme lo que siento y a recordar esos primeros encuentros y a intentar parecerme, aunque sea un poquito, más a ellos.

 

Redactora 11:11

Arantxa (@onceonceblog): Creadora de Once Once, soñadora y emprendedora a tiempo completo.

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